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CONCURSO FOTOGRÁFICO
Puedes colgar aquí las tres fotos que quieras presentar al concurso fotográfico. El plazo para colgar fotos termina el martes 15 de abril. Para colgarlas tienes que seguir estos pasos:
- Ingresar en la cuenta con tu nombre de usuario y contraseña (si no tienes cuenta, habla con Jesús Álvaro o con Eduardo).
- Ir a Adjuntos (en la parte superior de la página);
Seleccionar la foto en tu ordenador y renombrarla con tu nombre y apellido y si envías varias fotos el número seguido de ".jpg". Es decir, el nombre de la foto sería algo como PepePerez1.jpg.
Como empezaba a haber demasiadas fotos y esto empezaba a tardar demasiado en cargarse he puesto un comando para que se vean todas en pequeño. Para verlas más grandes basta con pinchar en la foto que se quiera ver.
Si todo esto no te aclara, pregúntale a Eduardo.
FRASES
Éstas son algunas de las frases inolvidables del viaje:
- Creo que el billete se me ha caído de la mano (Ígor de las Heras justo antes de embarcar).
- Yo soy un gondolero (últimas palabras del gondolero que se enfrentó a Superjuán).
- ¡¡¡Que estamos durmiendo!!! (Pablo González cuando los "rumanos" llamaron a nuestra puerta porque no dejábamos de gritar)
- Claro, Italia es el país de la pasta, es el país del fútbol... (David Gallo)
- Sin bromear, mi habitación huele a... perro muerto (Juan de historia en el antro ese de Florencia)
- ¡Ay! Muchas gracias, hermosa. Toma un regalito (El guía de las catacumbas cuando Raquel le ayudó a no sé qué...)
- Claro, hoy que estaba yo dispuesto a empalmar os vais todos a dormir (Eduardo a la mañana siguiente de Venecia)
- Sacadles, o voy yo (palabras de Eduardo cuando pilló a Pablo y a Gallo en la habitación de Raquel e Isa)
- Pues yo no he dormido en toda la noche (Alejandro Luengo el último día, claro que antes se había echado una buena siestecita en la discoteca)
- Guapooooo (Raquel e Isa a todo aquel que se prestase a cantar en el autobús)
- Jo, profe, tú y tu camarita (Viky y treinta más cada vez que Eduardo intentaba hacer el viaje inolvidable)
- Glubs, he metido el billete de embarque en la maleta que acabo de facturar (Julia C. de lo más despierta a la hora de embarcar)
- Buenos días, excursionistas, hoy es el día de la marmota (frase con la que Eduardo acabó por ser muy cansino)
- ¡¡Que se cae encima tuya!!(frase con la que le tocábamos las narices a Eduardo)
- Yo me voy de compras con Sonia (Sandra, que sabe muy bien quién controla de buenas tiendas)
- Mételes caña que he tenido que hacer un chanchullo para que nos dejen subir a la cúpula (Mari Cruz, después de lograr convencer al vigilante de la cúpula del Vaticano)
- ¿Por qué no nos vamos ya al hotel? (Águeda, en cuanto caían dos gotas de nada)
- Me lo estoy pasando estupendamente con vosotros. Me alegro de haber venido (frase que Eduardo no se cansó de repetir cada cinco minutos)
- Vosotros tranquilos que yo me encargo de vigilar este pasillo (Juan, cinco minutos antes de empezar a roncar en su cama)
- ¿Cómo que estás en Roma? ¿Pero no me habías dicho que te ibas a Italia? (mensaje de móvil que recibió Alejandro Antolín de un amigo suyo no muy versado en geografía)
- ¡Huy, qué miedo! (Silvia, ante cualquier acontecimiento)
- Kukuchumuchu, kukumuchuku (Cristina, nuestra superguía de Roma, para que no nos perdiéramos)
- ¿A las 19.30 hora española o italiana? (Fabio, harto de esperarnos en el autobús más de una vez)
- Este hotel también es mío (El capo de los hoteles de Montecatini)
- Esto es una "Vendetta" (Juan, dispuesto a que nos cobrasen los cincuenta euros por el tornillo de la cama rota)
- Jajajaja, jajajaja, jajajajaja (Viky a todas horas)
- No pienso ir a la discoteca (Alejandro Díez antes de ir a la discoteca)
- Claro, como aquí no hay ninguna organización (Isa, escandalizada porque nos veíamos obligados a colarnos en los autobuses)
- ¡¡¡ROLO,QUE TE HAS CAÍDO DE LA DUCHA, HAS TIRAO DE LA CAMPANITA Y HAN VENIDO LOS CARABINIERI PREGUNTANDO POR TI!!!(Luengo,al escuchar un estruendo en la ducha cuando Rolo se duchaba)
ANECDOTARIO
Escribe aquí tu anécdota, antes de que se te olvide.
MIS MEJORES PILLADAS
Eduardo
No sé quién les ha metido en la cabeza que si van de viaje con el Instituto y utilizan la noche para dormir es que no se lo están pasando bien. Y les da igual llegar hechos trizas al final del día después de otro día en el que también acabaron hechos trizas. La noche es mágica y les repone al instante simplemente porque es noche. Pero como dijo un tal Georges Bernanos, "hay una hora avanzada de la noche en la que los juiciosos hacen el tonto, y los tontos no dejan de hacerlo". Por eso, aunque nuestros chicos han demostrado ser muy juciosos, uno se siente de alguna manera impelido por la responsabilidad y la confianza que han depositado en él los padres a procurar que se cometan el menor número de tonterías posibles, aunque para eso te tengas que convertir en el malo de la película y aunque seas consciente de que por cada "pillada" hay otras doscientas o trescientas que ni siquiera has olido.
Se quejan de que les vigiles (algunos aseguran, convencidos, que yo no dormía), pero sabes que en el fondo les encanta que les pongas las cosas un poco más difíciles, porque así la escapada nocturna, el trasiego de habitaciones, las conversaciones medio apagadas adquieren el sabor y el gusto de lo prohibido.
Y ahora, a la vuelta, recuerdas con ellos las "pilladas" y te echas unas risas por lo que tienen todas de absurdo y surrealista. La secuencia siempre suele ser la misma: escuchas demasiado ruido, te acercas a la puerta y compruebas por las voces que allí hay más gente de la que debería, das unos golpes en la puerta y escuchas un silencio repentino, seguido de unos cuchicheos y un abrir y cerrar de puertas, vuelves a llamar con más insistencia y por fin te abre la puerta alguno de los habitantes propios de la habitación con cara de por qué estás dando esos golpes, no te das cuenta de que nos has despertado... y a partir de aquí es cuando se van produciendo las variaciones.
Por ejemplo, cuando me abrieron C. y J. pude ver en el espejo del cuarto de baño el reflejo de A. y D. que se acurrucaban detrás de la puerta. Y lo más difícil es aguantar la carcajada y mantener tu cara de cómo es posible que no estéis en vuestra habitación... Otras veces tienes que entrar un poco más hasta el fondo y sacar a P. y D. del balcón.
Tampoco estuvo nada mal la vez que a las seis menos diez de la madrugada (yo había madrugado porque me iba a "misasuntos") me acerqué a la habitación de A. y J. de la que salía el sonido del televisor y cuando me abrieron y les sugerí que quizá iba siendo ya hora de irse a la cama, me explicaron con la mayor calma y la mayor cara del mundo que en realidad ya habían dormido, pero que se habían levantado un poco antes para hacer la maleta porque ese día nos trasladábamos a Florencia... Así quedó la cosa, pero después me sorprendió que llegaran con tanto retraso al desayuno, aunque imagino que gente tan cuidadosa a la hora de hacer la maleta necesitaría dos o tres horas para tenerlo todo en orden.
Sin embargo, creo que en este viaje la mejor pillada fue la de la quinta noche en el segundo hotel de Montecatini. Estaba ya a punto de meterme en la cama cuando la maldita voz interior de la responsabilidad me hizo escuchar cierto jaleo no muy lejos. Fui a una de las habitaciones y apacigüé algo la fiesta, pero al salir de allí el ruido me llevó a otra habitación del piso superior. Escuché junto a la puerta y esta vez se oía a demasiada gente. Toquecitos en la puerta, carreras, puertas de armario que se abren y cierran, golpes, alguna que otra risa, toques más fuertes en la puerta y voz cavernosa de "haced el favor de abrir", más carreras, más risitas... Y por fin se abrió la puerta: caras de angelitos, todo en orden y un ambiente agradable. Tanto que me quedé charlando un rato con los tres inquilinos de la habitación, pero a los dos minutos J. entró desde el balcón porque decía que no aguantaba más el frío y prefería la bronca. Seguí otro rato de animada conversación hasta que decidí abrir el armario y allí S. y E. me saludaron con la mejor de sus sonrisas. Cinco minutos después entraron desde el balcón los cuatro o cinco que quedaban fuera. Como se estaba bien allí y como parecía que no tenían pinta de irse muy convencidos a sus respectivos nidos ("de verdad, profe, que no vamos a montar pollo, hablamos así bajito todo el rato y mañana nos vamos a la cama en cuanto nos digas"), decidí unirme a la fiesta y me senté en una de las camas. Momento en el que entraron en la habitación J. y R., felices de haber burlado mi vigilancia y haber conseguido llegar sanas y salvas desde su habitación hasta ésta sin haberse tropezado conmigo en el pasillo. En cuanto me vieron dentro ahogaron un grito e hicieron ademán de emprender la huida, pero vieron que el ambiente no estaba muy tenso y decidieron quedarse. La conversación seguía avanzando entre los continuos chisteos responsables que trataban de convencerme de lo silenciosos que iban a seguir si yo me iba... y también continuaba el trasiego de gente que llegaba a la habitación dispuesta a apuntarse a la fiesta, desconocedores de mi presencia: algunos, al verme, cerraron inmediatamente la puerta y no volvieron a aparecer, los más decidieron unirse... Y así pasó al final lo que tenía que pasar: uno de los tornillos de una de las camas no aguantó el peso de los cuatro o cinco que estaban sentados encima y decidió partirse por la mitad con el consiguiente estrépito, golpe y carcajadas que retumbaron por todo el hotel.
Al poco tiempo, aparecieron dos de los gorilas encargados del mantenimiento del orden del hotel y me imagino que llegaban dispuestos allí a echar una bronca monumental, pero al encontrarme a mí ya dentro en las labores de reparación, se limitaron a preguntar qué había pasado y yo les expliqué en mi mejor "itañolo" la flaccidez del tornillo. Después puse cara de cómo es posible que haya tanta gente en esta habitación y muy serio mandé a cada uno a su sitio y todos se fueron como corderitos. No sé, imagino que después volverían y seguirían con la fiesta que yo les había interrumpido, pero de lo que sí estoy seguro es de que si no les hubiese interrumpido no habría sido todo tan divertido.
CAMBIO DE HOTEL
Eduardo
El firmamento no es el mismo en todas partes o, por lo menos, las estrellas no se ven en todos los sitios igual. Es lo que pasa en Italia con las estrellas de los hoteles. En Roma estuvimos en uno de cuatro estrellas que no estaba mal: aunque nos ponían el desayuno en el comedor de clientes B, nos dejaban junto a la cama un bombón de buenas noches y todo era amplio y bastante limpio. Por eso, cuando llegamos a Montecatini, un pueblo o ciudad a unos 50 kilómetros de Florencia, se nos cayó la maleta a los pies, junto con el alma, al llegar a un hotel de tres estrellas: había que haber jugado mucho al tetris para meterse uno solo con su maleta en el ascensor, las habitaciones eran angostas y algunas individuales habían sido convertidas en habitaciones de cuatro gracias a poner alguna cama casi de pie; las mantas estaban raídas y algo sucias, los colchones tenían muelles asesinos o quizá no tenían muelles; los dueños del hotel tampoco habían entendido muy bien la filosofía de un alumno-una cama, no dos alumnos-una cama; algunas habitaciones desprendían cierto hedorcillo a alcantarilla o a perro muerto (en palabras de Juan, profe de historia) y para colmo no tenían sitio para todos los profesores: uno se tenía que ir a dormir a un hotel cercano y otros dos apañarse con una habitación doble. Cuando estábamos negociando todo esto, llegó S. con la gota que colmó el vaso, o más bien con el torrente, porque al ducharse se había inundado su habitación y parte del pasillo.
Durante un rato mantuve una animada conversación con "il capo" del hotel que me juraba y perjuraba que al día siguiente íbamos a estar mucho mejor, porque se iría el otro grupo que se hospedaba en el hotel, que las camas individuales las reconvertirían inmediatamente en dobles, pues en realidad eran dos camas distintas unidas por unas mismas sábanas, que el olor de la habitación era culpa de un profesor que se había fumado durante tres días unos terribles puros... También me demostraron, y tuve que darles la razón, que la inundación había sido culpa de S., que se habría duchado con la alcachofa demasiado inclinada hacia arriba, porque la ducha tragaba perfectamente... Pero daba igual porque la decisión ya estaba tomada: Mari Cruz había llamado a la agencia para que nos buscase otro hotel para el día siguiente. Claro que eso no se lo dijimos en ese momento. Cuando por la mañana nos vio salir con nuestras maletas nos preguntó por qué nos íbamos y nos hizo ponerlo por escrito en un papel. Allí quedaron reflejadas nuestras quejas, en perfecto castellano, incluida la de que "algunas habitaciones son insalubres".
Estábamos visitando Florencia cuando Sonia y Mari Cruz nos dieron la esperada noticia: "tenemos hotel". También en Montecatini, claro. Allí llegamos por la noche y apreciamos una notable diferencia: el trato desde el principio fue mucho más correcto, todo estaba más limpio, las habitaciones estaban bien distribuidas... En fin, tampoco era una maravilla y si hubiésemos aterrizado allí en primer lugar, quizá tras nuestro hotel de Roma nos habría parecido cutrísimo, pero conociendo lo que podíamos encontrar, acabamos encantados.
Estábamos cenando, macarrones como siempre, cuando apareció por allí "il capo" del otro hotel, que nos dijo, con una sonrisa de oreja a oreja "este hotel también es mío". Le pusimos la mejor de nuestras sonrisas y le dijimos que la verdad es que éste estaba muchísimo mejor, mientras buscábamos un trozo hambriento de tierra que quisiese tragarnos. Aunque a mí me vino bien que fuese el mismo dueño porque sin querer me había llevado la llave de la habitación del otro hotel y pude devolvérsela (afortunadamente no la había tirado, tal y como me había recomendado Fabio, nuestro superconductor). Además, nos trataron bastante bien e incluso nos dejaron utilizar el salón para tener el primer festival Florentino del Instituto Valdebernardo: estuvimos viendo todo lo que habíamos grabado durante esos días y estuve contándoles unos cuentos (momento que más de uno aprovechó para recuperar algo de sueño).
Fue en este hotel donde el tornillo de la cama del que hablé en la entrada anterior falleció repentinamente. Al día siguiente, antes de irnos, "il capo" nos dijo que tendríamos que pagar 50 euros por los desperfectos. Juan, siempre tan expeditivo, no tuvo otra idea mejor que la de echarle en cara que aquello era una "vendetta", así, en italiano, para que sonase más fuerte... Sin embargo, con una sonrisa y buenas palabras se llega y se sale de cualquier parte y al final de un leve forcejeo argumentativo en el que le manifestamos nuestra disposición a colocar nosotros mismos el tornillo para que se ahorrase la mano de obra, nos dejó marchar sin cargos y con un apretón de manos.
SI FIESTA, FIESTA
Eduardo
"Profe, hoy es el último día, no esperarás que vayamos a dormir: hoy empalmamos". Daba igual que llevasen una semana sin dormir: si la noche tiene algo de mágico, lo de la última noche ya es indescriptible. Si no puedes con ellos, únete y si fiesta, fiesta.
Esa noche fuimos a la discoteca del Lido de Jesolo, un antro de techo bajo y mucho ruido que sobrevive gracias a los viajes fin de curso de estudiantes españoles. En cuanto aterrizamos en el hotel, hizo su aparición el relaciones de la discoteca para convencernos de las maravillas de su antro. La discoteca abría hasta las tres de la mañana y como habíamos quedado en que si fiesta, fiesta, decidimos quedarnos hasta que cerrase. Pero a eso de las dos, el CAD (Comité Anti-Discoteca, porque también existen alumnos a los que la discoteca les "torra"), pero también el CPD (Comité Pro-Discoteca) empezaron a pedirnos que nos fuéramos ya. Les miramos con sorpresa y les dijimos que si fiesta, fiesta, que había que aguantar porque se suponía que nos lo estábamos pasando en grande. Pero al final cedimos y sobre las 2.30 unos cuantos, la mayoría, nos fuimos, mientras otros pocos quedaban bailando junto con Sonia y Mari Cruz, que demostraron tener bastante más marcha que ellos. Algunos, como A. y A., salían de la discoteca con fuerzas renovadas porque habían conseguido echarse un sueñecito a pesar de la música a todo volumen (sí, es increíble, pero hay fotos que lo atestiguan). Nos fuimos hacia el hotel y como la noche era fría, nos pusimos algo de abrigo para continuar la fiesta en la playa. Allí me entró la vena poética y les recité aquello de "Puedo escribir los versos más tristes esta noche". Después me puse astronómico y les fui mostrando las constelaciones y contándoles las historias que encerraban. A pesar de mi emoción, ellos más que ver las estrellas empezaban a soñarlas porque a algunos, a pesar de estar de pie, se les cerraban los ojos, así que cuando les propuse dar un paseo por la playa, me suplicaron que les dejara ir al hotel. Ya se ve que mi concepto de fiesta, no acaba de coincidir con el suyo y a eso de las cuatro, cuando apenas quedaban dos horas para que nos tuviésemos que levantar, nos fuimos al hotel y yo me quedé con las ganas de empalmar: otra vez será.
COMENTARIOS
Se agradecen los comentarios siempre y cuando no estén plagaditos de faltas de ortografía ni sean demasiado soeces o hirientes (sí, ya lo sé, son advertencias innecesarias, pero por si hay algún despistadillo).
Holaaa profe~!!soy Lucia,gracias por habernos dejado el recuerdo de viaje aqui! vaya memoriaaa!!te acuerdas de todo lo que se sucedio~!y ademas los dueños de cada frase!!!XD..creo que deberias cambiarte profesion...(no lo tomes en serio)te queremos!!! | ||||
| Posted by LuciaGao | ||||
¡Hola a tod@s! Mucho quejarnos pero los Hoteles de Montecatini veo que están dando mucho juego, como dice Eduardo lo mejor es pasarlo mal porque luego así vemos lo bien que nos lo estamos pasando y lo mucho que tenemos que contar. Bueno él lo explicaba mejor. Y hablando de pilladas y broncas nocturnas, no olvidaré jamás el careto del "gorila" italiano cuando nos despertó a Sonia y a mi a eso de las 4 de la mañana para que mandáramos callar a los "bambinos" de la habitación de al lado. Por cierto nosotras dormiamos profundamente y no oíamos nada. Así que sonámbulas y sin poder articular palabra nos dirigimos hacia allí y a fecha de hoy no consigo recordar ni quién estaba en la habitación ni lo que les dijimos. Es más de no ser por Sonia yo estaba segura de que lo habíamos soñado. | ||||
| Posted by CruzAlba at 2008-04-16 00:02:58 | ||||
¡hola profe! bueno pues te quedaste con ganas de empalmar pero te digo que en mi habitación dormimos tan solo 10 minutos (si llega a los 10 porque yo creo que fueron menos) asique si querias haber empalmado haberte venido a mi habitación porque allí aunque quisieras dormir no podias bueno más bien no te dejaban. | ||||
| Posted by NoeliaCamara at 2008-04-14 23:19:42 | ||||
Julia, gracias por la corrección: efectivamente fuisteis tú y R. las que entrasteis en la habitación. Pobre E., seguro que estaba tranquilamente durmiendo en la suya, pero comprenderás que había tanta confusión que ya es difícil acordarse de todos. | ||||
| Posted by EduardoAres at 2008-04-03 17:47:25 | ||||
Mario y Guille, lleváis razón, se me olvidó comentar lo que me encontré debajo de la cama, que era lo último que me esperaba de M...: una metralleta de juguete. Por cierto, vosotros también os habéis olvidado unas haches muy interesantes en "has olvidado o has decidido omitir". Viky, se agradece tu comentario, pero se agradecería más todavía si no tuvieses faltas de ortografía: me has dejado con las pupilas sangrando y ya no podré mirar a nadie con mi mirada intimidatoria durante una buena temporada... | ||||
| Posted by EduardoAres at 2008-04-03 17:42:48 | ||||
ola profe lokooo(soy viky) jejejej ktal yo mu bien jeje pero como pones eso jajajaj la viky riendose a todas oras pues claro me diras k no te reias tu conmigo y yo de tie eee??jajajja weno profe k aver si dejas tus cosas raras estas k aveces das miedo pero ya sabes k ami tu mirada esa k pones no me intimeda me da mas risa jajajaj besossssss vikyyy | ||||
| Posted by MiguelMaestro | ||||
De Mario Y Guille: EDUARDO en la que dices fue tu mejor pillada del viaje te as olvidado o as decidido omitir unos acontecimientos muy interesantes:
¿No recuerdas?... | ||||
| Posted by MarioRos at 2008-04-03 11:28:53 | ||||
Yunyun,yo creo que habría estado bien despues de todo eraís vosotros quienes os saltabaís las normas xD | ||||
| Posted by ClaraRodriguez at 2008-04-01 09:15:19 | ||||
Eduardo, las que entramos en la habitacion las últimas (y casi emprendemos la huída) fuimos R y J, no E y J!! lo que me pude reir esa noche, nos hiciste la pillada más grande del viaje jeje y por supuesto que después de que vinieran los "gorilas" continuó la fiesta, pero la verdad es que ya no fue lo mismo eh? me hubiera gustado ver mi cara cuando vi a Eduardo dentro de la habitación...lo que me pude reir jajaja... | ||||
| Posted by JuliaConde at 2008-03-31 21:08:40 | ||||
Pues a punto estuve: habría sido un material de lo más interesante... | ||||
| Posted by EduardoAres at 2008-03-30 21:59:40 | ||||
si, ya, lo que faltaba | ||||
| Posted by JuliaDelgado at 2008-03-30 21:32:55 | ||||
Eduardo ¿Por qué no ibas revisando las habitaciones con la cámara? Es que me habría gustado ver las caras xD | ||||
| Posted by ClaraRodriguez at 2008-03-29 23:50:33 | ||||
¡¡¡¡también y anécdotas!!!!! con tilde | ||||
| Posted by PabloGonzalez at 2008-03-26 17:41:17 | ||||
eyyy haber si alguien pone frases tambien y anecdotas | ||||
| Posted by PabloGonzalez at 2008-03-26 17:39:15 | ||||
Buenos dias excursionistas hoy es el día de la marmota!!!! (frase con la que Eduardo acabó por ser muy cansino) y que se cae encima tuya!!(frase con la que le tocabamos las narices a Eduardo) | ||||
| Posted by JavierGarcia at 2008-03-25 18:45:27 | ||||
si, ya, te lo has pasado estupendamente no dejándonos dormir en el autocar ¬¬ | ||||
| Posted by JuliaDelgado at 2008-03-23 19:50:05 | ||||
Pues eso, que me lo he pasado estupendamente con vosotros. | ||||
| Posted by EduardoAres at 2008-03-20 15:35:16 | ||||